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martes, 16 de julio de 2013

La corrupciones en pemex

En julio de 2004, PEP concursó la licitación 18575108-030-04, donde participó Oceanografía junto con otras empresas. Una vez más, la licitación se declaró desierta y cuando el concurso aún estaba bajo investigación, en octubre de ese año funcionarios de la paraestatal iniciaron el proceso de adjudicación directa DOCSM-095-04 a Oceanografía. En mayo de 2005, los funcionarios de PEP Héctor Leyva Torres, José Guadalupe de la Garza Saldívar y Flaviano Rodríguez Marcial, acordaron el contrato con Oceanografía por 676 millones de pesos más 27 millones de dólares por el arrendamiento del barco Caballo de Trabajo (para rehabilitación de plataformas marinas), mismo que resultó un fiasco: se le detectaron fallas en la grúa del barco, hubo incumplimiento en los servicios y deficiencia de obra, por lo que el buque fue sacado de la Sonda de Campeche para su reparación.

En 2004, los reporteros Miguel Badillo y Ana Lilia Pérez revelaron en un artículo publicado el 24 de octubre de 2004, en el periódico Excélsior, el supuesto tráfico de influencias que hacían en la paraestatal los familiares del entonces presidente Vicente Fox. Se documentó que Raúl Muñoz Leos presionó al director de PEP Luis Ramírez Corzo y al Organo Interno de Control para que otorgara a Oceanografía el contrato 18575108/068/04, por más de 150 millones de dólares, para el alquiler de un barco grúa para las plataformas de la Sonda de Campeche.

El tráfico de influencias de familiares de Vicente Fox en Pemex –incluida su esposa Marta Sahagún-, fue notorio. Exigían con gran descaro que Pemex, Exploración y Producción asignara contratos millonarios a Oceanografía. Manuel, Jorge Bribiesca y Guillermo Sahagún, obtenían jugosas comisiones de esos contratos. En el sexenio foxista, la naviera recibió más de 9 mil millones de pesos en contratos de obras y servicios. Estas irregularidades fueron avaladas por funcionarios de Pemex, entre ellos Raúl Muños Leos, Luis Ramírez Corzo, el ex abogado de Pemex César Nava Vásquez y actual secretario particular de Felipe Calderón y el director de PEP, Carlos Morales Gil, quienes violaron la Ley Federal de Responsabilidades de los Servidores Públicos al proteger a la naviera -la cual no era competente ni en calidad ni en precios-, para favorecer a la familia presidencial.

Pemex modificó las bases de licitación a petición de la empresa Oceanografía, antes de concederle un contrato de mantenimiento y protección de las terminales marítimas en el Golfo de México, por 198.6 millones de pesos. Además, la paraestatal pagó casi 50 millones de pesos a dicha empresa sin que ésta cumpliera con los reportes finales de la conclusión de obras. Manuel Bribiesca reconoció que junto con su hermano Jorge y su tío Guillermo Sahagún gestionaban contratos para dicha empresa. Tan solo por un contrato obtendrían cien millones de dólares.

Aunque los representantes de Oceanografía, la empresa recomendada por la familia del presidente, se declararon en insolvencia económica, en el mismo periodo que actuaron como gestores Manuel y Jorge Bribiesca y Guillermo Sahagún, el entonces director de PEP, Luis Ramírez Corzo, adjudicó de manera directa contratos por más de mil millones de pesos, violando las leyes de Obra Pública y de Responsabilidades. Antes del sexenio de Fox, Oceanografía estaba vetada prácticamente, pero en los primeros cinco años de gobierno de Fox obtuvo más de cien contratos de obras y servicios que representaron 6,500 millones de pesos; muchos de ellos entregados de manera directa por altos funcionarios de Pemex.

Durante el sexenio de Fox, entre 2001 y 2006, Oceanografía obtuvo más de 9 mil millones de pesos de Pemex mediante licitaciones públicas y adjudicaciones directas, cantidad suficiente para que sus propietarios Amado Yáñez Osuna y Amado Yáñez Correa capitalizaran a la naviera hasta convertirla en una de las compañías contratistas más poderosas e influyentes en la paraestatal.

Juan Bueno Torio, senador del PAN y ex director de Pemex Refinación fue acusado de establecer una extensa red de corrupción en Petróleos Mexicanos. Durante su gestión en Pemex Refinación (2003-2006), Juan Bueno Torio diseñó un equipo de funcionarios, con más de 200 plazas creadas, para operar la asignación de contratos multimillonarios a modo en favor de empresas petroleras, algunas de las cuales eran propiedad de familiares del propio senador panista. Se le acusó, entre otras cosas, de un fraude de buques petroleros rentados a Pemex por una cifra inflada de 66 millones de pesos. Al ex funcionario petrolero y actual senador panista, también se le ordenó investigación por la Cámara de Diputados por favorecer con contratos de transporte a parientes, durante su gestión como director de Pemex Refinación. La investigación quedó a cargo de la misma comisión que averigua los negocios de los Bribiesca Sahagún, los hijos políticos de Vicente Fox. La demanda contra él por el sobreprecio en la venta de buques petroleros involucró a la empresa Arrendadora Ocean Mexicana, en la que actuó un presunto prestanombres de Bueno Torio.

En 2005 la subsidiaria de Pemex rentó un buque con un sobreprecio de 66 millones de pesos a Ocean Mexicana, quien después trasfirió el barco a la empresa Akro Shipping, quien para obtener el contrato de adjudicación directa sólo le cambió el nombre y la bandera a la nave.

En 2006, a Federico Domínguez Zuloaga se le atribuyó otro hecho similar al de Muñoz Leos pero con un costo económico mayor: un tratamiento dental privado de su esposa por la cantidad de 212 mil pesos con cargo a Pemex.

La concesión de una beca de Pemex por 257 mil pesos a Alfredo del Mazo, hijo del acaudalado ex gobernador y ex secretario de Energía Alfredo del Mazo, para hacer un postgrado en la Universidad de Harvard, al margen del reglamento vigente en la paraestatal, ya que Alfredo del Mazo no era empleado de planta y llevaba sólo tres meses trabajando, cuando la antigüedad mínima para ser becario es de tres años.

Otra nota sobre corrupción la dio Pemex Exploración y Producción cuando contrataron un barco en 1,200 millones de dólares. Se trató de la contratación de un buque petrolero por Pemex a través de su filial Pemex Exploración y Producción (PEP), en un concurso internacional donde se cree que hubo tráfico de influencias, fraude, soborno y un cuantioso daño patrimonial a Pemex. Lo insólito de esta licitación es que de los 300 millones de dólares que había presupuestado inicialmente Pemex para dicho contrato de arrendamiento, la paraestatal elevó el costo hasta 1,200 millones de dólares, es decir 300% más. Otro hecho extraño fue que la ganadora fue la empresa noruega Berensen, la de menos experiencia pero con relaciones muy cercanas con algunos funcionarios de Pemex, como Luis Juan Reinoso Flores y Juan Antonio Marcos.

En el último año de gobierno de Vicente Fox, Luis Ramírez Corzo, director de Pemex, otorgó una docena de contratos transexenales a Oceanografía por más de 3 mil 600 millones de pesos, entregados vía PEP y avalados por su director, Carlos Morales Gil, ratificado en el puesto por Jesús Reyes Heroles. Esto incluyó millonarias adjudicaciones directas, en un periodo en el que la compañía debía estar inhabilitada por fraude e incumplimientos. A unos meses de terminar su gestión, Ramírez Corzo ordenó clasificar como confidenciales todos los documentos relacionados con la naviera y reservarlos por un periodo de diez años.

A principios de 2008, Andrés Manuel López Obrador presentó pruebas que señalaban al hoy extinto secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño, de obtener de Pemex contratos millonarios mediante los procesos de adjudicación directa para beneficio de su empresa familiar. Mouriño admitió que firmó contratos como apoderado legal de la empresa Transportes Especializados Ivancar, con los que la compañía acordó convenios de prestación de servicios con Pemex. Los contratos fueron firmados por Mouriño, como apoderado legal de la empresa, el 20 de diciembre de 2002, el 1 de septiembre de 2003 y el 29 de diciembre de 2003. En esas fechas Mouriño era asesor del entonces secretario de Energía, Felipe Calderón. Antes, en la Legislatura 57, fue presidente de la Comisión de Energía en la Cámara de Diputados. También se publicó en Internet, que Camilo Mouriño habría colocado a sus amigos cercanos en áreas claves de Pemex.

En los Servicios Médicos de Pemex (Subdirección de Servicios de Salud), también existe una red de corrupción descomunal que involucra a la mayoría de la administración. Los directivos obtienen grandes beneficios en el otorgamiento de contratos a servicios subrogados, en dinero en efectivo, propiedades o incluso viajes pagados a Las Vegas. Directivos como el Dr. Sergio Madrigal Arana (actualmente en Veracruz) o el Ing. Alejandro Razcón (en Guadalajara), por citar sólo dos ejemplos, se han beneficiado hasta la saciedad de la falta de mecanismos de supervisión y control para combatir la corrupción en los Servicios Médicos de Pemex por parte de sus mandos superiores.

Y así como estos casos habrá muchos más que no se ventilan. Como sucede en los negocios, que por cada inconformidad de un cliente existen 500 que no se manifiestan, igualmente sucede en materia de corrupción. Por cada caso ventilado públicamente, hay cientos de casos de corrupción que por desgracia no salen a la luz pública. La corrupción es para muchos el problema más grande de Pemex y quizá el más complicado. Sin extirpar ese cáncer no se podría avanzar con éxito en otros proyectos. Desafortunadamente, el tema de la corrupción no parece ser prioritario en la agenda de Felipe Calderón, las iniciativas del jefe del ejecutivo van encaminadas hacia otros objetivos como la reforma energética, matizada por el fantasma de la privatización. Tanto Felipe Calderón como Camilo Mouriño, desde antes de que fueran presidente y secretario de Gobernación respectivamente, sabían de la corrupción en Pemex y la conocieron ampliamente en el sexenio foxista.

La realidad es que no se ha querido combatir y exterminar ese cáncer que tanto daño ha causado a Pemex y al país entero. La corrupción esta anidada en todos los niveles, departamentos y sectores de Pemex. Es una práctica cotidiana y bien arraigada, que abarca desde los distintos niveles de la alta dirección hasta los empleados de niveles inferiores. La corrupción está presente en todos los sectores, en todas las subsidiarias, en los Servicios Médicos, en los contratos subrogados, en los proveedores de obras y servicios. Está presente desde los concursos, licitaciones y otorgamiento de contratos hasta en el saqueo de productos y recursos de la paraestatal.

La corrupcion em PRMEX.

La corrupción es un tema muy difícil de abordar en nuestro país, más aún cuando se involucra a un funcionario público: es muy complicado recoger información fiable sobre actividades ilegales o derivadas de la corrupción. Usualmente lo que se da a conocer de la corrupción proviene de hechos o escándalos publicados, en mayor o menor grado, por algún medio de comunicación o por denuncias ciudadanas. En el primer caso, salen a la luz pública actos de corrupción oficial cuando no existe la ley mordaza en ese medio, ya que es una práctica común que se destinen grandes sumas millonarias para comprar el silencio de algunos medios de comunicación.

Pemex no solo enfrenta grandes problemas por falta de inversiones en infraestructura, también enfrenta problemas, quizá mas fuertes aún, en materia de corrupción y de tráfico de influencias, que le ocasionan pérdidas millonarias y graves caídas en los índices de producción. El robo de combustible de los oleoductos y de las terminales donde están involucrados funcionarios de la paraestatal, también representa un alto costo donde la paraestatal pierde cientos de millones de dólares anualmente.

En Pemex existe una verdadera mafia de funcionarios deshonestos que muchos ya la identifican como "el cártel de Pemex", cuya influencia abarca desde la asignación de contratos y obra pública hasta el robo y saqueo de combustible en ductos y terminales. Los actos de corrupción en Pemex se facilitan porque no hay eficientes mecanismos de control y de transparencia que permitan el escrutinio público. El Instituto Federal de Acceso a la Información es solo un buen intento de transparentar la función pública, pero no es suficiente. La transparencia puede ser un medio para evitar la corrupción, pero también se debe insistir en el castigo severo, sin importar de quien se trate, de aquellos que han defraudado la confianza y han actuado mal con los bienes que se les ha confiado.

Pemex está al borde del colapso debido a la corrupción y a la ineficiencia de sus directivos. Esto es lo que afirmó el periódico estadounidense The New York Times en un reportaje. Según el diario neoyorquino, citando a empleados y directivos de Pemex, la corrupción representa un costo de al menos 1,000 millones de dólares al año para la paraestatal. Además Pemex podría haber perdido en 2002 unos 3,500 millones de dólares en impuestos y royalties (derechos o compensación que el Estado cobra al concesionario que explota riquezas naturales). Las ventas de crudo de la petrolera están afectadas con la imposición de royalties de hasta el 60%. La falta de inversión y la tremenda exigencia de impuestos por parte del Estado, son las causas que justifican la crítica situación por la que pasa la petrolera estatal.

A Petróleos Mexicanos, no sólo la limitan los elevados impuestos que paga, también carga con el pesado lastre que representan las cuantiosas prebendas que otorga al sindicato petrolero y su "generosidad" con proveedores y contratistas, además de las prácticas de abuso y de corrupción de muchos de sus funcionarios. Algunos de los hechos más notables sobre la corrupción en la paraestatal que han salido a la luz pública han sido los siguientes:

En 1983, Jorge Díaz Serrano, director de Pemex en el sexenio de López Portillo, fue desaforado y arrestado por un fraude cometido durante su gestión al frente de Pemex. El senador Jorge Díaz Serrano fue acusado de haber adquirido de manera irregular durante su gestión como titular de Pemex, dos barcos petroleros a precios millonarios: el Abkatum y el Cantarell.

En 2004, se hizo público el pago con cargo a Pemex, de los gastos de cirugía estética de la esposa del entonces director de Pemex, Raúl Muñoz Leos, que ascendieron a 163 mil pesos. También se descubrió que en su gestión le hizo entrega de una cantidad cercana a los 7,800 millones de pesos al sindicato petrolero que dirige Carlos Romero Deschamps. Contrariamente a lo que se manejó oficialmente, Raúl Muñoz Leos no fue despedido de Pemex por el escándalo de la cirugía estética, sino por oponerse a continuar otorgándoles contratos a los hijos de la familia presidencial.

En 2004, Amado Yáñez, accionista principal de Oceanografía, negoció con el entonces secretario de Energía, Felipe Calderón y con sus colaboradores Juan Camilo Mouriño y César Nava, millonarios contratos petroleros, según un expediente que Pemex entregó a una comisión especial de legisladores. Tras declarar desierta la licitación para el alquiler del buque, la filial de Pemex adjudicó directamente el contrato 418235843 a la naviera. Con dicho convenio, como única garantía, Oceanografía obtuvo un sospechoso crédito de Bancomext (Banco Nacional de Comercio Exterior). Los directivos de Oceanografía cobraron el préstamo por más de 60 millones de pesos mediante cuatro facturas presuntamente apócrifas. El fallo de la licitación fue enviado a Mouriño junto con los oficios de PEP, en los que notifica a Oceanografía que su propuesta fue desechada por insolvencia económica y técnica. Enterado Mouriño del caso, semanas después PEP le otorgó el contrato a Oceanografía en forma directa.

viernes, 12 de julio de 2013

La estrategia para privatizar Pemex


La misma extrateguia del zorro y del espurio esta 

Utilizando copete para la venta de pemex.

La estrategia para privatizar Pemex

Patricio Cortés / Forum / pcortesc@yahoo.com.mx

* John Saxe-Fernández, Sonia Rodríguez Jiménez y Mario Galicia Yépez explican a los lectores de el camino emprendido por Vicente Fox Quesada y en el que pretende continuar Felipe del Sagrado Corazón de Jesús Calderón Hinojosa para privatizar a Petróleos Mexicanos, aunque en el discurso político sostengan todo lo contrario, como clásicos gobernantes que dicen una cosa y hacen otra.

Se habla de una crisis energética, pues los combustibles fósiles siguen siendo los más utilizados y tienden a agotarse. No es casual el embate militar de Estados Unidos contra el Medio Oriente, región rica en petróleo. Tampoco es coincidencia que los organismos internacionales estén presionando a México para que privatice el petróleo.

El riesgo no sólo está en la privatización de Petróleos Mexicanos (Pemex), sino del petróleo en sí; es decir, la propuesta zedillista, luego foxista y ahora calderonista, consisten no en vender los activos de Pemex, sino más bien en privatizar los hidrocarburos. Pemex se quedaría con los pozos que ya tiene hasta secarlos y el capital extranjero explotaría los nuevos pozos. El alegato es que el Estado no tiene recursos para explotar los nuevos yacimientos y el gas natural.

Es cierto que el petróleo no entró, directamente, en las negociaciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), pero fue porque la Constitución da facultad exclusiva al Estado mexicano en este rubro. Es decir, si se hicieran los cambios constitucionales que proponen desde el Partido Acción Nacional (PAN), el petróleo y la electricidad entrarían en el rango de inversión extranjera, el Capítulo XI del acuerdo señalado.

Este tratado no sólo da grandes libertades y garantías a la inversión extranjera, sino que abre la posibilidad de que los desacuerdos entre el gobierno mexicano y los inversionistas extranjeros se litiguen fuera del territorio nacional, en el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias de Inversiones (Ciadi), perteneciente al Banco Mundial.

La doctora Sonia Rodríguez Jiménez, especialista en derecho internacional del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) explica: "En el momento que tú otorgas una concesión a nivel internacional a un nacional de otro Estado y ese capital viene a un Estado receptor que no es de su nacionalidad; en ése estamos hablando de inversión extranjera, en ese momento si el nacional es parte del convenio de Washington o es parte del Tratado de Libre Comercio de América del Norte podríamos acceder al Ciadi".

La propuesta que se piensa rescatar dice que el Estado conservaría la rectoría, aun con la inversión privada en petróleo. Sin embargo, con las libertades que da el TLCAN y trasladando los litigios fuera del territorial nacional, a mí me parece que sí se estaría perdiendo la rectoría y al exponerle mi opinión a la jurista responde: "Claro, lo que estamos haciendo es camuflajear una posibilidad de inversión extranjera en lo que ahora está reservado. En el momento en que tú liberalices eso y permitas la inversión extrajera, en cuanto tú le cambies las condiciones contractuales, seguro que te demandan, y conociendo a México seguro va a pasar".

Explica lo que sucedería al cambiar la Constitución: "Posiblemente habría una licitación internacional y se fijan unas condiciones, en el momento en que México se mueva tantito para la derecha en las condiciones inicialmente pactadas en el contrato, el inversor te demanda". Rodríguez Jiménez refiere que México prácticamente ha perdido todos los juicios ante el Ciadi, precisamente por concesiones mal hechas.

Por su parte, el arquitecto Mario Galicia Yépez, secretario general de la Unión Nacional de Trabajadores de Confianza de la Industria Petrolera de México, afirma: Pemex no requiere inversión privada, pues hay plantas que trabajan entre el 50 y el 80% de su capacidad y se les puede hacer trabajar al 100%.

"No tenemos gas ni para el consumo interno y ya ofrecieron venderlo a Estados Unidos", denuncia. También como parte de la presión se han creado plantas que generan electricidad con gas, lo cual es muy costoso y aumenta el déficit.

"Piensan privatizar el petróleo y convertir a Pemex en una empresa administradora de contratos. Las utilidades se las van a llevar los extranjeros", agrega molesto. Asegura que se ha despedido a más de 5 mil técnicos de la paraestatal para dar la imagen de que no hay personal calificado.

Llama la atención que una muy buena parte de los recursos de Pemex son invertidos en exploración, al mismo tiempo que los funcionarios dicen carecer de recursos para extraer el petróleo ya localizado o explotar el gas natural que en gran medida se quema. Galicia Yépez considera que ello se debe a la misma táctica de quebrar a Pemex, además asegura que ahí hay negocios sucios.

John Saxe-Fernández, especialista en energéticos del Centro de Investigaciones Multidisciplinarias, opina: "El esquema privatizador está implantado prácticamente del Banco Mundial de principios de los 80 a la fecha y se ha venido aplicando. Parte del acuerdo central de continuidad entre Fox y el presidente de facto Felipe Calderón tiene como eje central la profundización de la entrega de la renta petrolera a empresas extranjeras".

Acota: "Siempre los privatizadores se cuidan del lenguaje, porque no quieren provocar una reacción en la opinión pública de corte nacionalista. Ellos plantean siempre que el petróleo sigue siendo propiedad de la nación; pero el negocio del petróleo no es el petróleo en el subsuelo, el negocio del petróleo es una vez extraído del subsuelo, y ellos lo que quieren es el negocio y esa es la idea central".

La paraestatal está endeudada, básicamente en Proyectos de Inversión en Infraestructura Productiva de Impacto Diferido y Registro en el Gasto Público (Piridegas) que se han multiplicado esencialmente en los últimos años. Cabe mencionar que dichos instrumentos son endeudamiento que no pasan por el Congreso y según la ley deben ser aplicados específicamente a proyectos que generen los recursos para pagarlos. El hecho de que haya un problema en cuanto a su monto hace pensar que algo no se hizo bien.

Saxe-Fernández considera que los Piridegas son otra estrategia para quebrar a Pemex: "Lo que se hace primero que todo es someter a Pemex a una brutal agresión fiscal que puede llegar al 165% del valor de todas las exportaciones de la empresa. Ninguna empresa en el mundo es sometida por su gobierno a tal ataque fiscal. La idea central es inducir un estado de déficit crónico de Petróleos Mexicanos y eso es lo que han venido haciendo, lo hace el aparato estadunidense por la vía del Banco Mundial desde instituciones como la Secretaria de Hacienda".

Mario Galicia Yépez también piensa que los Piridegas son una forma de reventar las finanzas petroleras y asegura que no son necesarios, siempre y cuando conserve un poco más de sus recursos la paraestatal, que hoy se reducen al 30%. Incluso afirma que Unión Nacional de Trabajadores de Confianza de la Industria Petrolera de México ha presentado proyectos para sacar adelante la empresa, dándole 10 por ciento más de presupuesto y una administración limpia. Por ejemplo, con 2 mil millones de dólares se podrían crear cuatro refinerías que en cuatro años se pagarían solas y eliminarían la dependencia de México en gasolinas.

De facto la privatización energética ya se inició con los anticonstitucionales Contratos de Servicios Múltiples, el sindicalista denuncia que son a 20 años y las empresas trasnacionales reciben una participación de lo que se produzca, pero no corren riesgos, pues si no se alcanza la producción pactada cobran una multa que se traslada a deuda pública.

Al respecto el investigador universitario suelta: "Lo que tenemos es la presencia cada día más extensa de contratistas privados extranjeros, realizando actividades que antes realizaban direcciones generales de Petróleos Mexicanos. Ese tipo de contratos, ese tipo de operaciones tendrían continuidad en los próximos seis años. Un cambio constitucional sería la legalización de las operaciones que ya están en curso, por eso es inadmisible. Ellos vendrían a operar dentro del proceso constitucional, pero siguiendo el proceso de privatización de facto".

En el mismo rubro, la jurista Sonia Rodríguez Jiménez advierte que aunque estas empresas se encuentren fuera de la Constitución pueden demandarnos de acuerdo al Capitulo XI del TLCAN, si se les cancelan los contratos: "Esa no es bronca del inversor. Lo que hay aquí es un poco de transparencia, es decir voy a invertir en México, entonces México me tiene que dar toda la información y condiciones. Si hubo corrupción, mala suerte, ese es problema de la República mexicana y se va a dejar ver en el laudo"

El Golfo de México es una de las zonas potencialmente más ricas del mundo en petróleo, por lo que seria un excelente botín. Ahí hay varios yacimientos en aguas profundas que supuestamente no tenemos los recursos ni económicos, ni tecnológicos para explotar. Mario Galicia refuta el argumento catalogándolo de una mentira más: "Cualquier país puede acceder a la tecnología, está en venta, si no la tenemos la compramos a Noruega o a Brasil. Pero también queda mucho potencial en aguas someras y en tierra. Nos quieren hacer creer que ya no hay petróleo y privatizar en donde no vemos, ni podemos supervisar cuánto sacan y a dónde lo llevan".

John Saxe-Fernández indica: "El exsenador priísta Manuel Bartlett y algunos investigadores del Centro de Investigaciones Económicas, como Fabio Barbosa, efectivamente están planteando que parte del esquema de exploración y explotación de aguas profundas, tiene como meta precisamente que lo realicen empresas extranjeras. Ahora lo que conviene tener presente es que el país tiene gran potencial petrolero, no sólo en aguas profundas, sino en aguas someras y en la formación geológica de Xicontepec y eso también es de interés para Estados Unidos".

Concluye: "Lo importante es que el gobierno y las grandes empresas estadunidenses no están en disposición de adoptar medidas de ahorro energético, sino que quieren seguir con el mismo tipo de consumo, teniendo sólo 3% de la población del planeta consumen como 25% de toda la extracción y de todos los combustibles fósiles que se usan. Eso no lo quieren modificar, sino que México intensifique la explotación y la exportación de crudo; es decir, es una profundización de una riqueza finita como es el petróleo de corte natural y de corte colonial y eso lo vienen a aplicar desde los 80".

Capítulo XI del TLCAN

Algunas reglas que podrían versar sobre la explotación de energéticos, si se hacen los cambios constitucionales y legales pretendidos:

Cada una de las Partes otorgará a los inversionistas (y las inversiones) de otra Parte un trato no menos favorable que el que otorgue, en circunstancias similares, a sus propios inversionistas en lo referente al establecimiento, adquisición, expansión, administración, conducción, operación, venta u otra disposición de las inversiones.

Requisitos de desempeño: Ninguna de las Partes podrá imponer ni hacer cumplir cualquiera de los siguientes requisitos o hacer cumplir ningún compromiso o iniciativa, en relación con el establecimiento, adquisición, expansión, administración, conducción u operación de una inversión de un inversionista de una Parte o de un país no Parte en su territorio para:

* Exportar un determinado nivel o porcentaje de bienes o servicios;

* Actuar como el proveedor exclusivo de los bienes que produce o servicios que presta para un mercado específico, regional o mundial.

Ninguna de las Partes podrá condicionar la recepción de una ventaja o que se continúe recibiendo la misma, en relación con una inversión en su territorio por parte de un inversionista de un país Parte o no Parte, al cumplimiento de cualquiera de los siguientes requisitos:

* Alcanzar un determinado grado o porcentaje de contenido nacional;

* Comprar, utilizar u otorgar preferencia a bienes producidos en su territorio, o a comprar bienes de productores en su territorio;

* Siempre que dichas medidas no se apliquen de manera arbitraria o injustificada, o no constituyan una restricción encubierta al comercio o inversión internacionales, nada de lo dispuesto en los párrafos 1 (b) o (c) o 3 (a) o (b) se interpretará en el sentido de impedir a una Parte adoptar o mantener medidas, incluidas las de naturaleza ambiental necesarias para:

c). la preservación de recursos naturales no renovables vivos o no.

Cada una de las Partes permitirá que todas las transferencias relacionadas con la inversión de un inversionista de otra de las Partes en territorio de la Parte, se hagan libremente y sin demora.

Para mayor certeza, ninguna Parte podrá: requerir que un inversionista de otra Parte, por razón de su nacionalidad, venda o disponga de cualquier otra manera de una inversión en territorio de una Parte.

www.unidad.org.mx | unidad.mexico@gmail.com

miércoles, 10 de julio de 2013

Pemex analisis

En un aná­li­sis rea­li­za­do por el banco de in­ver­sión Me­rrill Lynch, asen­tó que los ac­tua­les pre­cios de la ener­gía en Mé­xi­co re­pre­sen­tan una des­ven­ta­ja para su di­ná­mi­co sec­tor ma­nu­fac­tu­re­ro, así como un obs­tácu­lo para el cre­ci­mien­to del país.
El banco in­di­có que mien­tras que "la re­vo­lu­ción ener­gé­ti­ca" está im­pul­san­do el cre­ci­mien­to de Es­ta­dos Uni­dos, los pre­cios de la ener­gía en Mé­xi­co, en par­ti­cu­lar de la elec­tri­ci­dad, se han hecho más caros que en otros paí­ses. "Esto re­pre­sen­ta una des­ven­ta­ja para el sec­tor de la ma­nu­fac­tu­ra de Mé­xi­co y un obs­tácu­lo para un mayor cre­ci­mien­to", ma­ni­fes­tó el banco.
Pun­tua­li­zó que pese a que va­rios pro­yec­tos para im­por­tar gas na­tu­ral a pre­cios com­pe­ti­ti­vos de Es­ta­dos Uni­dos están por im­ple­men­tar­se, Mé­xi­co ne­ce­si­ta de una re­for­ma ener­gé­ti­ca para re­du­cir a largo plazo los pre­cios de la ener­gía.
"La elec­tri­ci­dad sigue sien­do el talón de Aqui­les del sec­tor ma­nu­fac­tu­re­ro. Las ta­ri­fas in­dus­tria­les en Mé­xi­co se han in­cre­men­ta­do con­si­de­ra­ble­men­te en la úl­ti­ma dé­ca­da", apun­tó Me­rrill Lynch, pro­pie­dad de Bank of Ame­ri­ca.
 
Sub­ra­yó que las ta­ri­fas in­dus­tria­les pa­sa­ron de 0.06 dó­la­res por ki­lo­watt-ho­ra en 2003 a 0.12 dó­la­res ki­lo­watt-ho­ra en 2013, y que salvo por paí­ses eu­ro­peos, el pre­cio de la ener­gía para uso in­dus­trial en Mé­xi­co es mayor que en Asia y en Es­ta­dos Uni­dos.
El banco es­ti­mó que las ta­ri­fas eléc­tri­cas para uso in­dus­trial en Mé­xi­co son 86% más altas que en Es­ta­dos Uni­dos.
Des­ta­có ade­más que a di­fe­ren­cia de Es­ta­dos Uni­dos y Ca­na­dá, Mé­xi­co no tiene una "re­vo­lu­ción ener­gé­ti­ca", de­bi­do a que cuen­ta con poca o nula in­fra­es­truc­tu­ra para ex­plo­tar su gas de es­quis­to (shale gas), pese a tener am­plias re­ser­vas de este com­bus­ti­ble.
Ad­vir­tió sin em­bar­go que el reto no es sólo ex­plo­tar los vas­tos re­cur­sos ener­gé­ti­cos del país, sino tra­du­cir estos es­fuer­zos en me­no­res cos­tos de ener­gía para la in­dus­tria de la ma­nu­fac­tu­ra.
"En nues­tra opi­nión, esta es una de las ra­zo­nes por la que Mé­xi­co ne­ce­si­ta­ría de una re­for­ma ener­gé­ti­ca que per­mi­tie­ra a Pemex fir­mar con­tra­tos de ries­go para au­men­tar la in­ver­sión en el sec­tor", en­fa­ti­zó el aná­li­sis.
Re­dac­ción En­la­ce Mé­xi­co
09/07/201